Puedes pasar dos años estudiando tu instrumento, sonar impecable en tu casa y descubrir el primer día que tocas con otros que no sabes tocar con otros. Es una habilidad distinta, se aprende aparte y no hay forma de practicarla solo: exige gente al lado.
De eso se trata el ensamble. Un grupo de alumnos de distintos instrumentos —batería, bajo, guitarra, teclado y voz— que se junta cada semana a montar repertorio y termina tocando frente a público. Ahí aparecen cosas que ninguna clase individual puede enseñarte: escuchar mientras tocas, callarte cuando toca callarse, entrar exactamente a tiempo, seguir cuando el de al lado se pierde.
Y hay algo que conviene subrayar, porque marca toda la diferencia: nuestros ensambles son dirigidos por un docente. No alquilamos una sala para que los alumnos se junten a ver qué sale. Hay un profesor que elige el repertorio adecuado al grupo, arma los arreglos, corrige a cada músico en el momento exacto y conduce el ensayo para que rinda.
Un grupo sin dirección
ensaya tres horas y avanza
una canción a medias.
Cualquiera que haya estado en una banda de amigos sabe a qué me refiero: se discute qué tocar, se repite el mismo tema veinte veces, nadie se atreve a decirle al otro que está fuera de tiempo y la tarde se va. Con un docente al frente, esa misma hora y media rinde el triple, y además cada alumno recibe corrección individual dentro del contexto de la banda, que es donde de verdad se ven los errores.
Y hay algo que conviene decir cuanto antes, porque cambia la ecuación por completo: si eres alumno de BigDrummers, el ensamble no te cuesta nada. Va incluido en tu paquete. Llevas tu curso de piano, de batería o de canto, y con eso ya tienes derecho a participar de un ensamble. No es un taller aparte que se paga por separado ni un extra que se cobra: es parte de lo que significa estudiar acá.
Dos cosas más que conviene saber de entrada. La primera: el ensamble no tiene fecha de término. No es un curso que se aprueba y se acaba, sino un espacio permanente que sigue disponible para ti mientras estés activo como alumno de la academia. Un ciclo cierra con un show y el siguiente arranca con repertorio nuevo, más exigente, y así indefinidamente.
La segunda: nuestros ensambles tocan rock y baladas. No pretendemos abarcarlo todo. Esa especialización es deliberada y es lo que permite que los grupos suenen sólidos en lugar de mediocres en cinco géneros a la vez.